Gabriela era una adolescente de 17 años cuando fue víctima de violencia sexual en Ixhuatlancillo, municipio ubicado cerca de Orizaba. Su presunto agresor es miembro de “Mujeres voluntarias para el desarrollo de Ixhuatlancillo” y estuvo en prisión preventiva 2 años hasta que una jueza determinó su liberación.
La familia de Gabriela, indígena, señala que la jueza que atendió el caso fue parcial con los testigos que presentaba el agresor, quien es un líder social.
Desde que decidió denunciar a su agresor, Gabriela ha sido objeto de atentados por parte de la comunidad del Ixhuatlancillo, quienes son organizados en la plaza principal para atacarla, manteniéndose omisas las autoridades municipales.
El asesinato de su perro, un intento por atropellarla, el robo de su casa, las burlas y el acoso, son algunos de las agresiones que obligaron a la familia de Gabriela a huir de su hogar.